el día que me quieras…
adoro inventarme crushes imposibles. me ‘enamoro’ a distancia de músicos, artistas, filósofos y poetas. de los que están lejos, de los que quizás jamás pueda ver. de aquellos que se fijarían en mi si vivieran acá pero que no viven acá y por eso no voltean a verme, excepto cuando les muevo la cara.
y así transcurren mis días, esperando un mail o un archivo compartido; porque mi nueva forma de relacionarme con el mundo exterior es por file sharing.
see, i’m a loner.
y en el transcurrir de mis amores de aire, invento viajes como visitas, salidas al cine y sesiones de naked cooking, o la instalación de un home theater en un apartamento común.
y los encuentro en películas, hasta en las más improbables, porque así se supone que deben transcurrir mis horas, viendo películas que me recuerden a alguien conocido o que no puedo tocar.
o quizás pueda, pero otro día, no inmediatamente, por lo que la espera es el destino y consumarla no siempre es posible.