la dolce vita, pero de antonioni, también con marcello mastroianni, el hombre más perfecto que jamás haya pisado el planeta tierra. deseo expreso y evidente de las más acaloradas fantasías femeninas, icono de la virilidad y elegancia masculina y… un player, por supuesto.
en estructura similar a la dolce vita aunque menos lisérgica, más estructurada, pero igualmente afincada en los placeres licenciosos de la bonanza europea de los 60, quizás añadiendo algo de romance ocasional o al menos teórico.
highlights: mónica vitti as a brunette.
kubrick la catalogó como una de sus 10 películas favoritas ever.
para estar en paz con dios, hay que ver primero l’avventura luego la notte y finalmente l’eclisse.
desde hace unos días me dedico a fantasear sobre alguien para anclarme a una locura moderada y la sensación de no estar sola todo el día en la misma habitación de mi casa.
me he permitido pequeños ratos ociosos donde me emborracho y bailo. por supuesto, todo ocurre simultáneamente en una realidad que no existe sino dentro de mi cabeza.
hay algunos personajes animados, algunos vestidos de marca, computadoras que aún no han salido al mercado y pigmentos de oro que se aplican en los párpados. hay zapatos con plataformas infinitas y alitas, faldas de tul y picnics en el jardín de la simón bolívar o la casa de cristal en el retiro.
embobada, me imbuyo en mis pensamientos hasta caer en la realidad donde cometo las más adolescentes torpezas, producto de la distracción y la ensoñación que sólo una acuariana puede mantener por días, quizás semanas, hacia alguien de quien no conoce olor o tacto.
y desde ese lugar irreal y cuando ya no hay nada qué hacer porque la torpeza se ha consumado, una náusea, idéntica a la que me atacaba a los quince años se instala en mi esófago y no me deja comer.
hoy aquiles me dijo que calamaro ‘es un poeta mayor porque las palabras fáciles le salen pesadas’.
no hay definición más precisa.
yo le dije que para mí, andrés es un oráculo.
en mis ojos y oídos, el más brillante poeta latinoamericano de nuestra generación. y no me vengan con charly, porque charly es efectista y medio y bastante sobrevalorado. anclado en el escándalo nadie puede cantarle al amor.
no pasa un día sin que piense una canción de calamaro o la escuche o tararee.
un día me dedicaron ésta y desde entonces, siempre que me pongo botas reviso mis notas mentales, y canto.
adoro inventarme crushes imposibles. me ‘enamoro’ a distancia de músicos, artistas, filósofos y poetas. de los que están lejos, de los que quizás jamás pueda ver. de aquellos que se fijarían en mi si vivieran acá pero que no viven acá y por eso no voltean a verme, excepto cuando les muevo la cara.
y así transcurren mis días, esperando un mail o un archivo compartido; porque mi nueva forma de relacionarme con el mundo exterior es por file sharing.
see, i’m a loner.
y en el transcurrir de mis amores de aire, invento viajes como visitas, salidas al cine y sesiones de naked cooking, o la instalación de un home theater en un apartamento común.
y los encuentro en películas, hasta en las más improbables, porque así se supone que deben transcurrir mis horas, viendo películas que me recuerden a alguien conocido o que no puedo tocar.
o quizás pueda, pero otro día, no inmediatamente, por lo que la espera es el destino y consumarla no siempre es posible.