mi mamá tenía un impala en los 90 y mi abuela aún vivía en la casa de la boyera, en la que ahora no vive sino usa para venir de vacaciones.
mi sueño de quinceañera era pasear con ella en el impala, escuchando 1090 am y sus programas modernos donde sonaba ‘girls and boys’ de blur.
era 1994.
en el trayecto desde mi casa en alto prado hasta la casa de mi abuela en la boyera, siempre rogaba porque ese himno de mi adolescencia sonara para poder hacerle el lipsync.
ya lo he dicho, soy reservada, y los momentos musicales con acompañante no se me dan.
pero cómo me gustaba blur! creo que hasta era capaz de cantar en voz alta el éxito de parklife. me producía una inexplicable felicidad.
damon albarn era -y hasta el día de hoy lo es- una de mis fantasías más mojadas y gráficas. un gamín en adidas y actitud retadora: de piel pálida y ademanes casi femeninos, pero romántico y seductor.
en 2oo2, mientras hacía el intento utópico de vivir en méxico justo después de graduarme de la universidad, blur se presentó en el auditorio nacional de df. graham coxon estaba separado de la banda, sí.
pero yo sólo quería ver a damon albarn.
debo confesar que extrañé un poco a graham y su duende, pero damon soltó un par de lágrimas y quebró la voz cuando entonó ‘no distance left to run’. eso para mí siempre será suficiente.
el documental homónimo está tbr en enero 2010.
i’m waiting for that feeling to come.