inspiración – now! this is what i call arrechísimo: el shape issue de v magazine january 2010

sí, blogueo desde casa en nochevieja. quienes me conocen saben por qué.

mientras me bajo a cucharadas un frasco de nutella con galletas maría y un té con leche, reviso mis usuales blogs y encuentro esta belleza:

ya he dicho que solía ser muy delgada hace un par de años, que no comía o al menos comía lo necesario para mantener una talla 4 y no morir de hambre, y que ya no soy así anymore.

después del hype y las infinitas críticas y loas que ha levantado el spread de crystal renn by terry richardson en el january issue de v magazine, titulado ‘one size fits all’, llega la segunda parte del shape issue en la misma revista y su jugoso preview.

la razón por la que ésto me emociona es sencilla: que modelos de mi talla aparezcan fabulosamente ataviadas y peluqueadas vistiendo los mismos estiletes y leotardos que las famélicas habituales es más que una reivindicación, bien punketo.

que las curvas sean ya aceptadas, o al menos introducidas al fashion world como una opción estética y editorializada-zable, es… bien punketo.

porque ya basta de hambre, porque yo sí me almuerzo una pizza y me ceno unas galletas maría con nutella, porque yo sí me como mi helado de mantecado en las tardes, porque jamás me había sentido tan bien después de hacer ejercicio como cuando me como unos newtons de guayaba y un nestea, porque estoy harta de no conseguir jeans que me queden bien en zara, porque hasta cuándo la talla más grande es 10? porque respétenme, yo soy re bellísima aunque no sea ya talla 4 ni esté 20 kilos por debajo de mi peso sino 20 por encima.

me encanta que el paradigma estético se amplie, que se expanda y se democratice.

la moda es de quien la quiera llevar y quien la pueda adquirir.

y saben qué? si hay en mi talla, créanme que lo voy a comprar.

feliz 2010, se vienen grandes vestidos!

fuente: models.com

one size fits all by terry richardson for v magazine january 2010

curves ahead by sølve sundsbø for v magazine january 2010

rock the vogue

así como algunas tienen corazón de cachifa, el equivalente en hija única es tener corazón de fashion blogger. es más o menos igual, pero en inglés.

en mi timeline apareció este link (al cual sí daré crédito, por supuesto, porque no soy fashion blogger) y creo que es tan relevante como el nobel de obama o el discurso de chávez en copenhage, pero me encantan los rockeros porque “soy fashion blogger“… perdón, blogger.

así que acá va el spread de vogue con los pinups indie y una modelo famélica, que no crystal renn, quien hubiese sido oh-so-much-more-interesting.

en un esfuerzo por ser cónsonos con el rebrand de las tradicionales marcas europeas, vogue refresca el look de sus páginas con rockeros en ropa cara.

the horrors, golden silvers, mgmt, adam green, vampire weekend y beirut son algunos.

what’s not to like?

(fuente: stereogum)

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fashion icon – debbie harry

inmortalizada por warhol, taylor momsen la idolatra e imita; gwen stefani copió su estilo y triunfó con él; drew barrymore se hizo las puntas negras pero le duraron una semana; se rumora que kirsten dunst la interpretará en una peli sobre su vida; y su rubísima cabellera despeinada ha sido icono de pura belleza rockera desde los 70.

la primera vez que vi a debbie harry tendría 10 años y hurgaba las cajas de revistas de mi mamá donde venía revuelta una agenda de 1979 -mi año- que había comprado en holanda cuando vivían allá mientras mi papá hacía un master.

la agenda ‘blondie’ 1979 en holandés era un jeroglífico jugoso, llena de fotos de debbie y la banda durante todos los meses del año, así que decidí quedármela y llevarla al cole.

desde entonces debbie ha sido trendsetter de mis audacias, estilista inspiracional y fashion icon vitalicia.

las camisetas impresas, los jeans desgastados, los hot pants deportivos, ojos ahumados, fleco y el labial rojo con wayfarers en tacones.

las verdaderas divas son rockeras.

(click para ampliar)

fashion icon – boy george

cuando tenía 5 años, mi madre pasó meses tratando de explicarme que boy george era un hombre. pero yo insistía en que era una chica con mucho estilo y le rogaba que me comprara un sombrero como el suyo.

desde entonces, ella supo que yo no sería la típica niña. y estaba en lo cierto.

la androginia de vanguardia ochentera fue, en mis ojos, la más rompedora y retadora: en medio de la incipiente epidemia de vih y la salida del clóset de todo cristo, llega boy george para recordarle al mundo que no sólo se trata de ser, también hay que parecer.

big girls don’t cry (anymore)

desde que subí de peso, es decir, desde que decidí comer para poder sobrevivir y dejar de subalimentarme y desnutrirme, he aprendido a apreciar las curvas.

por supuesto, ninguna tienda de ropa ayuda a semejante objetivo, pero es de esperarse si reflexionamos acerca de la industria de productos ligeros, de fitness o ‘estética’ y su creciente auge en la economía mundial:

qué sería de los gimnasios, de las líneas de productos light, de splenda, de las cremas reductoras, de los infomerciales de máquinas de ejercicio y gimnasia pasiva? si se analiza más allá de un cánon estético retorcido, la industria de la ‘belleza’ así como de las cirugías quebraría si las mujeres -todas las mujeres- comenzáramos a apreciar verdaderamente las curvas y su poder. como toda superpotencia económica, quizás tanto como la misma iglesia, el fitness y la nueva estética de cuerpos perfectos es avasallante y no perdona a quienes decidan no participar del culto.

entonces, por supuesto, comprar ropa es una pesadilla, vestirse sexy otra; pero siempre se encuentra la manera, al menos en venezuela donde por supuesto, se vive para el bluyin con tacón y el pésimo gusto de las prótesis mamarias, de completar un outfit lindo y coqueto, aún con las tiendas en nuestra contra.

cada cierto tiempo, como es normal si consideramos el bombardeo incesante de imágenes que contradicen mi oda a las figuras inspiradas en boticelli; olvido por qué me gustan mis nuevas turgencias, por qué las miro no con desdén sino con cariño y por qué me siento más a gusto con un cuerpo acolchado que con un saco de huesos. y cada cierto tiempo, aparece crystal renn para recordármelo.

en crystal, un muslo grueso es una obra de arte y un brazo grande es un arma de seducción. en crystal, un vientre abultado es sinónimo de placer y no de vergüenza, tal y como fue dispuesto en las sociedades precolombinas o dibujado en las cuevas de altamira (*exageración).

hay vasijas de fertilidad en museos y editoriales de moda de crystal renn para recordarme a diario que está ok disfrutar los placeres del carbohidrato anytime.

acá el editorial de enero 2010 para elle con crystal renn, y de regalo, sus dos últimos editoriales para elle en 2009. brillante.

y así suena esta entrada:

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