fashion icon – boy george

cuando tenía 5 años, mi madre pasó meses tratando de explicarme que boy george era un hombre. pero yo insistía en que era una chica con mucho estilo y le rogaba que me comprara un sombrero como el suyo.

desde entonces, ella supo que yo no sería la típica niña. y estaba en lo cierto.

la androginia de vanguardia ochentera fue, en mis ojos, la más rompedora y retadora: en medio de la incipiente epidemia de vih y la salida del clóset de todo cristo, llega boy george para recordarle al mundo que no sólo se trata de ser, también hay que parecer.

tbr – no distance left to run. blur (enero 2010)

mi mamá tenía un impala en los 90 y mi abuela aún vivía en la casa de la boyera, en la que ahora no vive sino usa para venir de vacaciones.

mi sueño de quinceañera era pasear con ella en el impala, escuchando 1090 am y sus programas modernos donde sonaba ‘girls and boys’ de blur.

era 1994.

en el trayecto desde mi casa en alto prado hasta la casa de mi abuela en la boyera, siempre rogaba porque ese himno de mi adolescencia sonara para poder hacerle el lipsync.

ya lo he dicho, soy reservada, y los momentos musicales con acompañante no se me dan.

pero cómo me gustaba blur! creo que hasta era capaz de cantar en voz alta el éxito de parklife. me producía una inexplicable felicidad.

damon albarn era -y hasta el día de hoy lo es- una de mis fantasías más mojadas y gráficas. un gamín en adidas y actitud retadora: de piel pálida y ademanes casi femeninos, pero romántico y seductor.

en 2oo2, mientras hacía el intento utópico de vivir en méxico justo después de graduarme de la universidad, blur se presentó en el auditorio nacional de df. graham coxon estaba separado de la banda, sí.

pero yo sólo quería ver a damon albarn.

debo confesar que extrañé un poco a graham y su duende, pero damon soltó un par de lágrimas y quebró la voz cuando entonó ‘no distance left to run’. eso para mí siempre será suficiente.

el documental homónimo está tbr en enero 2010.

i’m waiting for that feeling to come.

phoenix – funky squaredance (a.k.a. mi video favorito)

cuando casi nadie conocía phoenix, antes que se hicieran famosos por la infame ‘lisztomania’, los escuchaba enamorada de thomas mars. fue hace tanto, que aún sofia coppola estaba con spike jonze y thomas era sólo aquél músico francés que había hecho un cameo en the virgin suicides, durante la fiesta de grado de los amigos enamorados de las lisbon girls.

el romance mars-coppola comenzaba, no con sofia sino con roman, y éste fue el resultado.

luego, los ví en el summercase 2007 madrid y tuve un momentum cuando tocaron ‘funky squaredance’.

el resto es historia.

guilty pleasure – nino bravo

mi educación musical ha sido amplia, plural y diversa. mi educación musical también me ha definido como persona y me ha enseñado a entender estados de ánimo a través de canciones, códigos a través de estribillos y a quien escucha por lo que escucha. desde los beatles y los stones hasta nino bravo y abba. desde bee gees hasta the carpenters, en mi casa ha sido mi madre quien influyó en mis gustos musicales y se lo agradezco a diario.

en los 80, escuchaba nino bravo y aún lo hace. solía tararear todas sus canciones y yo, hija única al fin, le decía que me dejara escuchar sin cantar. sentía cierta vergüenza, aún en privado de compartir con ella un momento musical.

siempre he sido reservada, pero los años me han enseñado a serlo sólo con quien debo.

ahora cantamos juntas esas canciones que de niña sólo quería escuchar, y sonreímos porque nos unen desde y para siempre.

guilty pleasure – literal video versions

¿por qué hay damas lecheras corriendo en un prado en un video de metal?

¿por qué richard ashcroft atropella transeúntes en ‘bittersweet symphony’?

¿por qué todos los videos de metallica tienen que ver con un niño perturbado?

¿por qué no puedo dejar de comer pirulin? esa es pregunta para otro post.

desde 1981 cuando mtv aireó ‘video killed the radio star’ las fórmulas audiovisuales para vender canciones han permutado en infinitas combinaciones: naturalmente literales, tímidamente artísticas, explícitas, abstractas y poéticas. ah, claro, y las de madonna.

ya mtv casi ni airea videos sino realities, pero el formato persiste y las fórmula se reinventa con 3d, motion graphics, sexo injustificado, bling bling, y mucha ropa de diseñador.

sin embargo, la época dorada del video musical será por siempre la de los ochenta y noventa, cuando los directores con ínfimos presupuestos jugaban a cineastas -no que ahora no, pero al menos tienen mega budgets- en una pradera, un monasterio o un estudio con props de anime.

las historias contadas perduraron sobre las canciones, que apenas fungen como el soundtrack de secuencias oníricas, principalmente inspiradas en el kistch del pop, melenas batidas y hombreras mal puestas.

verlos ahora es un placer culposo, verlos en sus versiones literales, un deleite.

total eclipse of the heart

under the bridge

anything for love

making love out of nothing at all

love is a battlefield

white wedding

y la mención especial de los 00’s:

you’re beautiful

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