quiero kawaii
hello kitty, pokémon y toda caricatura edulcorada del entorno social como lo conocemos: descarnado, sangriento y oscuro. porque vamos a estar claros, así es el mundo.
kawaii es lo que llamamos cuchi: un bento box con rolls en forma de hello kitty, mis sombras mac de colores con muñecas de fafi en la cajita…
hmto es kawaii y creo que sería un éxito en japón con sus pequeños personajes del bosque y su -ahora- discreto afro de muchachito, que ya no es tanto, pero parece.
yo soy kawaii y no me avergüenzo: adoro hello kitty, me gusta el rosado ‘princesa’ y palabra de honor para mí es un corte para un vestido. nada serio, ninguna promesa.
este año hello kitty cumple 35 años y yo quisiera toda la colección aniversario para mí:
los hermosos muñecos rellenos, carteras, relojes. pero más que cualquier otra cosa: la muñeca de tartan, certificada por autoridades escocesas como auténtica. me muero.

takashi murakami para louis vuitton me hace llorar un poco. quiero los peluches, quiero las carteras, las pelotas y las agendas.

pero lo más kawaii, más que hello kitty, más que murakami, más que un pokémon en un avión, son las ilustraciones de yoshitomo nara a quien adoro.
en casa tengo la colección de postales ‘oh my god! i miss you’ y creo que sólo regalaré alguna cuando el amor se asome por la puerta que ahora veo todo el día estática frente a mí.
estoy convencida que las muñequitas mala leche de nara son muy parecidas a mí.


ah, y quiero un ‘pup cup’ o un ‘my sweet dog’ pull toy. anótenlo!

